Israel muestra lo difícil que es reabrir una economía pese al éxito de la vacuna


Mientras el mundo espera un regreso a la normalidad impulsado por las vacunas contra el coronavirus, Israel se convierte en la primera muestra de lo largo y complejo que será el camino. El país ya ha vacunado a casi la mitad de su población de 9,3 millones de habitantes y se ha convertido sin discusión en la nación que ha administrado más vacunas per cápita del mundo contra el covid. Eso no quita que la reapertura de la economía tras los confinamientos y las restricciones esté resultando menos sencilla de lo que cabía esperar.

Aunque se abren nuevas esperanzas para las empresas que han estado sin actividad durante meses y para las economías de todo el mundo que han gastado miles de millones para apoyar a sus poblaciones durante las cuarentenas, Israel muestra una incipiente nueva normalidad que tardará un buen tiempo en parecerse al mundo prepandémico. Después de una contracción económica de 2,4% el año pasado, el Banco de Israel pronostica un crecimiento de más de 6% este año si continúa la rápida vacunación. Ese auge de la economía no tendrá una materialización instantánea.

Se suceden las historias en todo Israel de las dificultades para reactivar un mundo poscuarentena. Las empresas están aumentando con cautela sus operaciones, el distanciamiento social sigue en pie y los consumidores aún desconfían. Dado que los certificados de vacunación vencen después de seis meses, pasará un tiempo antes de que las personas puedan dejar atrás la estela de la pandemia.

Tampoco ayuda que, después de un comienzo rápido, el ritmo de las inoculaciones se ha desacelerado desde las primeras semanas y las autoridades se están planteando la posibilidad de una regulación para citar a los no vacunados y exigir que las personas de ciertas profesiones, como los profesores, se vacunen o se hagan pruebas frecuentes. Han surgido algunas iniciativas municipales como la emprendida por Tel Aviv de ofrecer una bebida gratis en un bar a los residentes de la zona que acudan allí a vacunarse.

El pasado domingo Israel permitió la apertura de teatros, estadios deportivos, hoteles y gimnasios para aquellas personas que pueden demostrar, utilizando una aplicación móvil de ‘pase verde’, que se han vacunado o se han recuperado del coronavirus. El 30% de la población apta para este pase puede acceder a gimnasios, piscinas y otras instalaciones similares.

Estos primeros pasos han aportado un rayo de luz, pero también cierto espejismo para aquellos que más prisa tienen. El director de un teatro de Israel que lleva preparando desde el verano su primera función con público tras la pandemia relata a Bloomberg que se emocionó cuando vio los focos encendidos de nuevo, pero admite que el poder llenar solo la mitad del aforo por el distanciamiento social dificulta la entrada de los ingresos necesarios para representar producciones de mayor presupuesto como musicales.

Otros sectores económicos clave siguen en pausa. El turismo es casi inexistente ya que el principal aeropuerto del país está cerrado a casi todos los vuelos hasta principios de marzo. En Isrotel, una de las cadenas de hoteles más grandes del país, los ejecutivos están reabriendo la mayoría de las instalaciones, pero las habitaciones están reservadas a aproximadamente 50% de su capacidad esta semana, por debajo de lo normal para esta época del año, según el gerente de operaciones del grupo, Amit Bahat.

En lo referente a la hostelería, si bien el Gobierno hará lo necesario para permitir que restaurantes y cafeterías abran completamente a principios de marzo, el agujero es considerable. Más de 4.000 de un total de 14.000 restaurantes cerraron durante la pandemia, explica a Bloomberg Tomer Moore, quien dirige una asociación de comerciantes. En todo este tiempo, la fuerza laboral del sector se redujo en un 80% a tan solo 50.000 trabajadores. Además, los costes relacionados con la reapertura podrían ser demasiado altos para otros 2.000 restaurantes, asegura Moore.

Los dirigentes del equipo de fútbol Beitar Jerusalén no creen que valga la pena que los aficionados puedan entrar al estadio del club bajo el programa del ‘pase verde’ a pesar de que las gradas han estado vacías durante casi un año. El estadio solo podría llenar 500 de sus más de 30.000 asientos, lo que no es suficiente para justificar el coste de la apertura, lamenta el director ejecutivo del Beitar, Mony Brosh.

Pese al crecimiento del 6% esperado y que el rápido despliegue de vacunas en Israel ayudó a impulsar su moneda, ubicándola entre las de mejor desempeño del mundo a principios de año, y a espolear los indicadores bursátiles locales, que están superando al S&P 500 en lo que va del año, los riesgos persisten. Sobre todo si circula una nueva cepa resistente a la vacuna. Otro riesgo es que el Gobierno, que enfrenta unas elecciones el 23 de marzo, no proporcione suficiente apoyo fiscal para apoyar la transición económica.

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